sábado, 8 de agosto de 2009

Queremos sin querer a quién no nos quiere.

La naturaleza del ser humano, supongo que debe de ser debido a eso.. nos atribuye la mala acción de amar a quién nunca nos amará, y en singulares casos algunas personas encuentran el amor de su vida.
Rara vez pasa esto, pero cuando pasa, es algo único, cómo tocar el cielo con un dedo, cómo beberte un suspiro directamente de su boca lentamente, cómo tumbarte en una de esas nubes que cada día ves en el cielo, cómo cuando él te mira y te guiña un ojo, cómo un orgasmo, cómo el final de un buen libro, cómo un buen tema sonando en el reproductor de música.. todas esas cosas, que son especiales y banales a la vez, que son singulares..

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